ROMA Y EL PANTEÓN DE AGRIPA

Hoy ponemos rumbo al Panteón de Agripa, también llamado Panteón de Roma y también conocido como La Rotonda por el lugar en el que se ubica. Rumbo al Panteón es tanto como decir Rumbo a la Roma más clásica, a la Roma que todos llevamos en la cabeza y a la Roma que, de alguna manera, todos esperamos encontrar cuando tomamos la decisión de viajar a la Ciudad Eterna. Y aquí, precisamente aquí, nos encontramos esa Roma.

La visita al Panteón de Agripa es una de esas visitas imprescindibles de Roma. Uno de los lugares que el visitante tiene que ver, sí o sí, en la primera visita a la ciudad y al que luego decide volver cada vez que vuelve a esta bendita ciudad. Como os decíamos, aquí está la Roma clásica con la que se sueña, la Roma de los emperadores que no daban un paso si creían que los dioses estaban en contra, los romanos miraban al cielo, los que veían en el vuelo de las aves, en las tormentas, en el cauce de los ríos, en la luna motivos de certeza o de temor. La Roma que se consagraba a ellos y a ellos les consagraba los mejores lugares para cultivar sus favores. El Panteón de Agripa es todo eso. Es todo eso y es mucho más. Es un prodigio de la arquitectura, la ingeniería y la técnica de aquella época y también de la nuestra. Lo tiene todo para admirarnos, y nos va a admirar.

Nosotros nos dirigimos al Panteón de Agripa por ejemplo, en nuestro “Free Tour Roma Clásica” y en nuestro “Free Tour Roma Eterna” y, la verdad, siempre nos parecen pocas las veces así que es como si siempre nos encontráramos por primera vez. ¿Queréis venir? Con mucho gusto os lo presentamos, os contamos su historia y nos maravillamos con vosotros.

HISTORIA DEL PANTEÓN DE AGRIPA

Panteón de Agripa - Roma

Antes que rendirnos ante la arquitectura del Panteón de Roma, que sin duda es uno de los aspectos que más nos atrae y que más nos admira, vamos a parar brevemente en el descanso de la historia del Panteón de Agripa. Sus más de 1900 años, aproximadamente, encierran historias y protagonistas a partes iguales. La primera referencia nos la hace su nombre, aunque es cierto de de idéntico modo se le conoce como Panteón de Roma, fue ordenado por Marco Agripa en el lejanísimo año 27 a.c. Que esto fue así, que detrás de este maravilloso monumento, está la mano de Agripa lo deja claro la inscripción de su frontispicio, donde reza: “Marco Agripa, hijo de Lucio, lo hizo durante su tercer consulado”. Y sin embargo, y pese a ser un monumento tan sabio, no terminan estas palabras de decir la verdad aunque no por ello debamos cometer la osadía de llamarlas mentirosas. Y por ahí, vamos a continuar con nuestra historia. El Panteón que vemos no fue el que se construyó en un primer momento, si no otro que mandó levantar Adriano entre los años 118 y 125 d.C. El Panteón original fue devastado, junto a muchos otros edificios, en el incendio que asoló Roma en el año 80 d.C. Este incendio solo dejó a salvo, casi milagrosamente, una parte del portico, parte que, por cierto, fue el arranque del actual. Ya puestos a trazar las reconstrucciones del Panteón hay que decir que, entre el primero y éste que vemos, hubo otro que fue obra de Domiciano. ¿Por qué se mantiene entonces, el nombre de Agripa, si el Panteón no es suyo? Pues por una cuestión personal del propio Adriano que no gustaba en dedicarse (rara excepción) monumentos y por ello decidió mantener el nombre del primer autor.

Desde que se acaban las obras encargadas por Adriano, pasan siglos en los que el Panteón queda destinado al culto de los dioses y del Emperador. Esto será así hasta el año 608 que es cuando el emperador Foca decide regalárselo al Papa Bonifacio IV. Y este regalo probablemente fuera un regalo al mundo, pues quizá al hacerlo cambiar de manos lo salvaron de una destrucción casi segura. Así llega la religión católica al Panteón.

No podemos despedirnos de la historia de este Panteòn, sin hacer una última parada. A partir del Renacimiento la vida del templo va a cambiar. No queremos decir que se olvidase de lo vivido, ni tan siquiera que se quisiera olvidar, fue solo un giro, una nueva manera de vivir. Aquí se quedó instalada la Academia de Virtuosos de Roma y es gracias a esto a lo que hoy disfrutamos de una de las partes que más atención acapara en la visita al Panteón: los sepulcros de las personalidades que aquí reposan.

Y así se cerró un círculo. A fin de cuentas que se espera de un Panteón, pues el descanso eterno, la eterna paz. Y eterno, eterno es en Roma el Panteón de Agripa.

ARQUITECTURA DEL PANTEÓN DE AGRIPA

Panteón de Agripa - Construcción - Roma

Si en algo se han ido deteniendo los profesionales, los amantes de la arquitectura, los apasionados del arte y los curiosos y ávidos de saberes es, sin duda, en la arquitectura del Panteón. No podemos olvidar que hasta el gran Miguel Angel dijo, admirando su cúpula “este edificio es producto de un diseño angelical y no humano”. Y es que la técnica, la pericia, el ingenio y las dimensiones del Panteón de Roma, siguen admirando y maravillando por igual. En Buendía Tours, si bien podemos admirarnos con el Panteón, y es algo que hacemos en el recorrido, por ejemplo, de nuestro “Free Tour Roma Clásica”, no podemos ahondar en las líneas arquitectónicas, pero junto con la rendida admiración que le tenemos, vamos a intentar contar sus aspectos más básicos, llamando la atención sobre aquello que destaca sobremanera.

Empecemos por sus dimensiones porque es por donde él nos empieza a conquistar. La planta (circular) y la altura miden lo mismo: 43,30 metros. El pórtico tiene 55 metros, 18 metros miden las columnas y 58 el diámetro del tambor. Grande,¿verdad?.

En la visita al Panteón de Agripa, nos reciben el pórtico de la entrada, el pórtico en el que está la famosa inscripción “ M. AGRIPPA L. F. CONS, TERTIUM FECIT” y sus ocho columnas de granito y mármol. Para no decir mentira hay otras columnas aparte de estas ocho, hay cuatro en cada lateral, todas ellas corintias. Estas columnas dividen el pórtico en el que nos encontramos en tres naves: por la nave central se ba al interior circular y por las laterales se la a diversos nichos.

Antes de avanzar queremos hacer mención de un elemento arquitectónico que, si bien es cierto no existe ya, no por ello está en el olvido. Son las llamadas “orejas de asno” que fue como se acordó llamar a dos campanarios que se levantaron a ambos lados del Panteón. No fueron muy agraciadas, de ahí el nombre y de ahí que se demolieran en el año 1893. Se suele aceptar que fue Bernini el autor, aunque también se apunta a Borromini como dueño de la idea.

Pero en la arquitectura un trocito de Panteón reina de manera absoluta sobre todo lo demás-Hablamos de la cúpula del Panteón. Ahora hay que levantar la mirada al cielo...

LA CÚPULA DEL PANTEÓN DE AGRIPA

En la joya vamos a rescatar el nombre del arquitecto que firmó el monumento: Apolodoro de Damasco, apodado “El Damasceno”, que fue un arquitecto de origen sirio y uno de los más grandes arquitectos de la época. Dicho esto, sigamos mirando al cielo...

Si la pericia de los romanos mereciera ser dibujada en algún sitio (y si lo merece), sin lugar a dudas ese sitio sería este Panteón de Roma. Aún hoy cuesta imaginar que impulsó -y como pudo ser- a aquellos hombre para idear, diseñar y construir algo así. Y “algo así” quedó para la eternidad.

La cúpula deja su peso sobre los muros con total confianza y eso no es decir poco, pues se están apoyando en ellos sobre 5.000 toneladas. La técnica fue perfecta: hoy los muros siguen resistiendo sin señales de fatiga y la cúpula sigue altanera sin señales de agotamiento.

Esta cúpula, pensada como una representación de la bóveda celeste, está adornada en su interior, por cinco hileras de 28 cuadrículas cada una, cuadrículas que se van haciendo cada vez más pequeñas conforme ascienden por ella. Y en la cúspide de esta cúpula está su óculo. Un óculo de 9 metros de diámetro que permite la entrada de la luz y que del mismo modo permite la entrada de la lluvia. Dejadnos que os contemos que ocurre en esta cúpula y que ocurre a través de este óculo: el día de Pentecostés por este óculo se dejan caer pétalos de color rojo, miles de pétalos de color rojo. Es una tradición que se mantiene desde el siglo VII y que supone el descenso del Espíritu Santo sobre la Vïrgen María y sobre los apóstoles. Si visitáis Roma este día, no dejéis de verlo.

Parece que todas las cosas importantes tiene leyendas y el Panteón de Agripa, que es importante, no iba a ser menos, por eso también tiene sus leyendas. Una de ellas hace referencia a la construcción de la cúpula. Se cuenta que para levantarla, fue necesario “inundarla” de arena para que se pudiera apoyar y no se viniera abajo. La cúpula se construye y había que sacar aquella arena de allí. El método para recaudar voluntarios fue pícaro a la vez que eficaz. Se hizo correr la voz que entre toda aquella arena había monedas de oro que serían para quienes las encontraran. Ni que decir tiene que el Panteón quedó limpio de arena...

INTERIOR DEL PANTEÓN DE AGRIPA

Panteón de Agripa - Innovación - Roma

Tenemos que empezar este viaje por el interior del Panteón, haciendo una pequeña confesión. Una de las cosa que en Buendía Roma más nos gusta es ver como el sol se cuela por el óculo y como va iluminando diferentes partes del interior del templo. Como si se dirigiera un foco, solo que el foco es el sol. Este movimiento del sol hasta fue objeto de estudio durante todo un años. Se estudió donde se detenía el solo en los equinoccios, en los solsticios y el 21 de abril, día de la fundación de Roma. ¡Magia! El 21 de abril el sol iluminó la entrada. Se cree que este efecto ya estaba descubierto y lo usaban los emperadores para entrar en el Panteón pareciendo más un dios que un humano.

Si os fijáis en el pavimento del Panteón, veréis que está compuesto de mármoles que forman figuras geométricas. En las ventanas, hoy cegadas y en los nichos, estaban antes las estatuas de los dioses y, aunque hoy son altares, en el pasado eran el lugar, como os decimos, de los dioses.

Pero sin duda uno de los aspectos que más llaman la atención en la visita al Panteón son sus sepulcros. Aquí encontraron el último descanso, entre otros, los reyes Vittorio Emanuele II y Humberto I y también el pintor Rafael, uno de nuestros rincones favoritos.

ALREDEDORES DEL PANTEÓN DE AGRIPA

En poco más de 400 metros, también podéis disfrutar de:

  • La Plaza Navona.
  • El Museo de Roma
  • La Plaza Colonna

UBICACIÓN DEL PANTEÓN DE AGRIPA, ROMA

Piazza della Rotonda, 00186

El Panteón está en la Plaza della Rotonda, por eso al edificio se se poda así “La Rotonda”, un lugar muy animado y con muchas posibilidades, pues de la misma manera que se puede disfrutar del tiempo bajo la mirada del templo y con el arte de los artistas callejeros que pueblan el lugar, se puede disfrutar de una inolvidable cena en una de sus típicas terrazas.

COMO LLEGAR

Nosotros nos acercamos a él andando, disfrutando de la ciudad y de todo lo que tiene que mostrar a cada paso. Os dejamos aquí el enlace a la reserva de nuestro “Free Tour Roma Clásica”.Pero si, por las razones que sea, necesitáis hacer uso del transporte público de la ciudad, la mejor manera de llegar al Panteón es el metro: parada Barberini, línea A (naranja).

PRECIO Y HORARIOS

El Panteón de Roma abre sus puertas de lunes a sábado desde las 09.00 hasta las 19.30 y los domingos desde las 09.00 hasta las 18.00.

La entrada es gratuita.

www.polomusealelazio.beniculturali.it
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1000 Bruselas, Bélgica
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